martes, 15 de diciembre de 2009

Sobre amores, cuchillos y géneros...



Durante tres años soportó gritos, amenazas y golpes. El Pepito Grillo de los celos dictaba las leyes en la república independiente de su casa.

La cosa nunca fue a mejor...

Un día la ilusión se asomó en otro cuerpo y en otra cara. El miedo se transformó en pánico, pero aún así decidió volver a sentir.

El fin estaba cerca, el copyright del amor había caducado.

No pudo ser... A pocos metros de la casa paterna a la que había tenido que volver, le aguardaba un demonio despechado.

La primera puñalada fue en el cuello..., algo normal viniendo de una vampiro.

La segunda le rajó el estómago. El odio saca fuerzas hasta en los brazos más débiles.

Una vez cumplida su esquizofrénica misión, tiró el cuchillo y se arrojó entre lágrimas al cadáver de su ya ex-marido.

Así la encontraron los agentes de policía. Uno de ellos, al ver la estampa, dijo burlonamente: 'éste no saldrá en las noticias... es lo que le pasa a las víctimas de la violencia de génera'.

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