Necesitas un héroe. Alguien que te rescate de las arenas movedizas de tu existencia; que se enfrente al hombre de negro y las flores rojas; que te libere de la condena del despertador, de lo que no elegiste y de lo que desechaste.
Necesitamos un héroe. Aquél que nos devuelva los años perdidos, el que acabe con los malditos, limpie nuestras aguas y purifique nuestros cielos. No será fácil, pero él lo hará por nosotros, los pobres de espíritu.
Será rápido, fuerte, implacable...
Será dulce, lejano, encantador...
De su boca sólo saldrán el aliento de la verdad y la esperanza.
Acudirá precedido del coro de los serviles, de las miradas de los cobardes y del olor de los muertos.
Tal vez ya lo hayas visto en la televisión, en tus sueños o en aquella fiesta en la que lloraste.
Puede que creas no necesitarle; pero antes del otoño, esta puta vida y sus sonrientes aliados te mostrarán el horror...
Será entonces cuando llegue tu héroe...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario